Guía interactiva para reconocer señales de violencia en la niñez
La violencia no siempre empieza con un golpe. A veces empieza cuando una necesidad no es vista.
Para transformar una conducta violenta, también hay que mirar lo que la sostiene por debajo.
No toda violencia deja marcas en la piel. Algunas dejan marcas en la forma de sentirse amado, seguro o suficiente.
Una señal aislada no confirma violencia. Deben observarse con criterio, sensibilidad y responsabilidad, y contrastarse con otras fuentes.
Casi en toda la primaria, el profe de música me mandaba a dirección, donde recibía castigos físicos: levantar las manos con libros pesados, arrodillarme sobre tapitas corona y otros castigos de ese tipo.
Mi pecado era no llevar el instrumento musical.
La causa era simple: no lo llevaba porque no tenía uno. Nadie compró una zampoña o una quena para mí.
La ternura no es permisividad. Es una forma activa de mirar, cuidar, corregir y proteger sin destruir.
Si sospechas que algo ocurre, estos pasos pueden marcar la diferencia.
Proteger no es dramatizar. Proteger es actuar con responsabilidad antes de que el daño crezca.
Una infancia protegida
no aprende a sobrevivir:
aprende a florecer.
Inspirado en el webinar:
Cómo identificar señales de violencia en la niñez
y antídoto de la ternura